El Barrio de los Curtidores es uno de los grandes atractivos de la Medina, donde pudimos observar la transformación de las pieles animales en artículos de marroquinería, tan conocida en este país. El olor llega a ser tan espectacular como el paisaje, pero esto no supone ningún problema, ya que te dan una ramita de hierbabuena antes de entrar.
Fuera de los altos muros que cercan la Antigua Fez también visitamos el barrio de los artesanos y el Palacio Real. De este último, puesto que no se puede visitar el interior, destaco sus enormes puertas doradas.








