Después de la noche en esa cuadra, al despertarnos vimos que el tiempo había cambiado completamente. El día era gris y estaba lloviendo.
Desayunamos en el mismo bar de la noche anterior y el dueño nos explico que la ruta que teníamos prevista para ese día era peligrosa y un “rompepiernas” que seria mejor ir por la carretera. Le hicimos caso porque parecía saber de lo que hablaba así que ese día no seguimos la ruta y tuvimos que ir por carretera y lloviendo.
Al ir por carretera todo cambia. Es mucho más sencillo y los pueblos que te encuentras son más importantes. Paramos para comer en Infiesto, un menú increíble y muy barato, aunque no recuerdo el nombre del sitio para recomendarlo también. La noche anterior consiguió que cogiéramos gustillo a los digestivos (orujo) así que a lo largo de la tarde, mientras llovía, íbamos parando en pueblo como Villamayor o Sevares a tomar orujitos y seguíamos la marcha.
Llegamos a Arriondas bastante de noche. Ese día anduvimos 30 Km., se noto mucho que la carretera es más liviana que el monte y te permite avanzar más aunque con lluvia también tuvo su miga. En Arriondas encontramos un camping pero como no teníamos tienda volvimos a hacer la noche en un hostal. Estábamos fundidos y la noche anterior en el establo…debía ser recompensada.






